Mediante su avanzado sistema de filtración, su efectividad como sistema de depuración está rondando de media el 90-95%, aunque éste porcentaje no es homogéneo, sino que para cada contaminante el porcentaje de eficacia varía. Son sistemas normalmente compactos, que ocupan poco espacio y están diseñados para facilitar el cambio de filtros.
Desde el punto de vista del manejo, todos los sistemas son automáticos y muy cómodos. El equipo se instala habitualmente debajo de la fregadera y el agua depurada se obtiene en un grifo adicional.
El equipo suele constar de varios filtros previos (sedimentos, carbón. ) y una membrana osmótica. Estos filtros y la membrana se cambian periódicamente y aunque se suele aconsejar la intervención de un técnico, muchos clientes realizan ellos mismos el cambio.